

Alguna vez... les ha pasado que viven algo que despues creen que solo fue un sueño, algo tan hermoso que se cree irreal...por eso...Decidi escribir un cuento cursi.
Era un día en el que nada pintaba bien, ya habia habido un encuentro, pero fue algo esperado, era una noche "LA ULTIMA NOCHE" ,todo empezo con unas palabras innolvidables -no tengo sueño, y tu?-, el me contesto -yo tampoco-.
Eso fue el inicio de una historia, de un "momento".
Eran las las 4 de la mañana no había ni una persona afuera, solo se escuchan los grillos cantando, en la oscuridad se veía el brillo hermoso de las estrellas, y se sentia una ligera brisa, el agua de ésta me ponía la piel chinita, entre otras cosas mas con las que se nota el frio, yo vestía una falda, debajo de esta un short (pijama) y una pequeña sudadera. Seguimos caminando sin rumbo alguno, platicando de cosas sin sentido, en el camino los dos temblabamos de frio, seguiamos caminando, y llegamos a un gran bosque en el que la oscuridad abundaba, en el que estabamos solos el, yo, y los arboles, despues de tanto caminar desidimos sentarnos, y seguir platicando de cosas no muy importantes.
Abrazados a mitad del bosque, ahora sin nada que decir mis manos frias entraron bajo su suéter, su piel era cálida, él tembló y seguió abrazandome, mientras mis manos recorrian su abdomen, volteó con una mirada que ya conocía, comenzo con un "tengo frío" mis labios calidos tocaron los suyos. Nuestros cuerpos sentían cada vez menos el frío, nuestra temperatura aumentaba en cuanto los besos subian de ritmo, sus manos subian lentamente mi falda, lenta y hermosamente el short desaparecía, no eran necesarias las palabras, nuestras miradas se cruzaban tiernamente. Lentamente éramos uno, que sensación tan indescriptible el sentilo, el sentir su cuerpo cálido y el ambiente frio.
Al terminar descidimos hablar un poco mas, seguimos mirando a nuestro alrededor y contemplando la belleza del bosque.
En el momento de silencio ya con nuestros cuerpos cálidos nuestras miradas se volvieron a cruzar, sabiamos lo que queríamos, entre besos llenos de ternura, termino dentro de mi una vez mas ahora de una manera mas tierna. Mi mente se perdio, eran tantas sensaciones juntas, era lo mejor, sus manos tocaban mi pecho, mirándome a los ojos, tocaban mis piernas, de mis piernas , mi cabello, que sensación tan exitante estar conectados en todos los sentidos, mis piernas junto a las suyas, mis manos en su espalda, su pecho sobre el mio, y nuestros labios se cruzaban.
Ya era hora ya estabamos a punto de estallar, no soportabamos mas, nuestras respiraciones se agitaban cada vez mas rápido mis ojos estaban cerrados, mi pero teniendo su imagen presente, aumentaba el ritmo, de nuestros latidos, de nuestros sspiros, de nuestra respiracion sobre todo, al sentir aquella exploción dentro de mi dentro de nosotros abrí los ojos para mirar sus ojos, pero no fue lo unico hermoso que miré, dentro de todo lo bello que sucedio, el amanecer fue testigo, abrí los ojos y parecia que cada suspiro que dabamos era un llamado para el sol y con él, el amanecer y un te quiero bien correspondido.
Una sonrisa llena de satisfaccion innundo nuestros rostros, decidimos irnos de ese lugar porque sentimos que ya no estabamos solos, el cantar de los gallos y las luces de las personas que madrugan estaban presentes, caminamos tomados de la mano hasta el fin.
Era un día en el que nada pintaba bien, ya habia habido un encuentro, pero fue algo esperado, era una noche "LA ULTIMA NOCHE" ,todo empezo con unas palabras innolvidables -no tengo sueño, y tu?-, el me contesto -yo tampoco-.
Eso fue el inicio de una historia, de un "momento".
Eran las las 4 de la mañana no había ni una persona afuera, solo se escuchan los grillos cantando, en la oscuridad se veía el brillo hermoso de las estrellas, y se sentia una ligera brisa, el agua de ésta me ponía la piel chinita, entre otras cosas mas con las que se nota el frio, yo vestía una falda, debajo de esta un short (pijama) y una pequeña sudadera. Seguimos caminando sin rumbo alguno, platicando de cosas sin sentido, en el camino los dos temblabamos de frio, seguiamos caminando, y llegamos a un gran bosque en el que la oscuridad abundaba, en el que estabamos solos el, yo, y los arboles, despues de tanto caminar desidimos sentarnos, y seguir platicando de cosas no muy importantes.
Abrazados a mitad del bosque, ahora sin nada que decir mis manos frias entraron bajo su suéter, su piel era cálida, él tembló y seguió abrazandome, mientras mis manos recorrian su abdomen, volteó con una mirada que ya conocía, comenzo con un "tengo frío" mis labios calidos tocaron los suyos. Nuestros cuerpos sentían cada vez menos el frío, nuestra temperatura aumentaba en cuanto los besos subian de ritmo, sus manos subian lentamente mi falda, lenta y hermosamente el short desaparecía, no eran necesarias las palabras, nuestras miradas se cruzaban tiernamente. Lentamente éramos uno, que sensación tan indescriptible el sentilo, el sentir su cuerpo cálido y el ambiente frio.
Al terminar descidimos hablar un poco mas, seguimos mirando a nuestro alrededor y contemplando la belleza del bosque.
En el momento de silencio ya con nuestros cuerpos cálidos nuestras miradas se volvieron a cruzar, sabiamos lo que queríamos, entre besos llenos de ternura, termino dentro de mi una vez mas ahora de una manera mas tierna. Mi mente se perdio, eran tantas sensaciones juntas, era lo mejor, sus manos tocaban mi pecho, mirándome a los ojos, tocaban mis piernas, de mis piernas , mi cabello, que sensación tan exitante estar conectados en todos los sentidos, mis piernas junto a las suyas, mis manos en su espalda, su pecho sobre el mio, y nuestros labios se cruzaban.
Ya era hora ya estabamos a punto de estallar, no soportabamos mas, nuestras respiraciones se agitaban cada vez mas rápido mis ojos estaban cerrados, mi pero teniendo su imagen presente, aumentaba el ritmo, de nuestros latidos, de nuestros sspiros, de nuestra respiracion sobre todo, al sentir aquella exploción dentro de mi dentro de nosotros abrí los ojos para mirar sus ojos, pero no fue lo unico hermoso que miré, dentro de todo lo bello que sucedio, el amanecer fue testigo, abrí los ojos y parecia que cada suspiro que dabamos era un llamado para el sol y con él, el amanecer y un te quiero bien correspondido.
Una sonrisa llena de satisfaccion innundo nuestros rostros, decidimos irnos de ese lugar porque sentimos que ya no estabamos solos, el cantar de los gallos y las luces de las personas que madrugan estaban presentes, caminamos tomados de la mano hasta el fin.
