lunes, 27 de septiembre de 2010

Untitled

Un día caminando por 20 de noviembre, ahí antes de llegar a Palacio de Hierro, pensó que era hora de hacer algo, su corazón no estaba contento, mucho menos su barriga.

Pensó en una solución que le contó a su amiga en ese mismo momento, la solución era una frase de una película, tan de miedo y tan escalofriante pero ella y su amiga estaban seguras de que era una buena elección. Siguió caminando y compro un pastel de queso con zarzamora, para por lo menos así distraer a la barriga y con ella al corazón.

Llegando a dónde vivía encendió un cigarrillo y medito por horas, frente a la computadora y acostada en la cama.

Esa misma noche llorando y con los puños cansados, decidió que era hora de levantarse y andar. Trató de dormir unas horas, fue un poco inútil, su compañero el cenicero estuvo ahí, toda la madrugada, la mañana siguiente y la tarde.

Era de noche otra vez, ella inmóvil, sin ganas siquiera de salir tomo sus mejores zapatos, un bonito vestido y salió.

La ciudad era tan gris, llovía, no era para menos, todo lo que ella miraba en esos días era amorfo, incoloro, sin algún olor a lo que sea, simplemente era todo gris, borroso, justo como un mal día de lluvia, con los sentidos apagados.

Llegó a Bellas Artes, uno de los lugares que la hacían llorar, por que recordaba tanto con tristeza el día que llegó de Cuernavaca, y que el amor estaba ahí, recordó que a un lado estaba el lugar de la primera cita con el amor, el amor que se había ido, que estaba ausente, que estaba en pausa, no tenía idea de si algún día había siquiera existido, si esos meses habían sido reales, si el amor era lo que dicen del amor, o que si el amor era lo que estaba sintiendo, eso en el corazón que te mata, poco a poco.

Caminó y encontró a su mejor amiga, sintió tanta alegría al poderla ver, por unos minutos sintió que no estaba tan sola como ella pensaba, logró reír un poco, y hablar fluidamente por mas de un minuto, sin mencionar al amor. El encuentro fue efímero, ella, su amiga, subió al metro, y todo regreso a la escala de grises. Sonó el celular, checo el número y supo que era el pensamiento de la película, lo inexistente, el bastón que ella había adquirido para poder soportar el peso de aquellos días. Contestó y habló por treinta segundos, volteó y ahí estaba él su acompañante de noche, tan normal, tan brillante, ahora recuerda que usaba perfume, uno muy oloroso, en fin, el estaba ahí, ansioso, contento de volverla a ver

-hola, que guapa te vez

-gracias

-además de que luces muy guapa, tu cabello huele rico

-(ella solo sonrió)

-tienes algo?

-no, nada, así soy, hablo poco, ya me acostumbraré

Siguieron caminando, hasta Gante, dónde estaba el lugar favorito de ella, con el que alguna vez había ido con el amor, “su” bar. Ella obviamente no entraría ahí con su acompañante. Volteó nostálgicamente, no había calle del centro que no le recordaran al amor, calles en las que días anteriores recorrían como de costumbre, ella estaba segura que cada que el amor fuera al centro, a esas calles, a esos cafés se acordaría de los buenos momentos, juntos.

Con ese pensamiento en mente, camino tranquila con su acompañante, quien le iba contando varias cosas, películas, personas, temas tan normales, tan hablados y tan aburridos. Ella al darse cuenta que no era un compañero adecuado para recorrer esas calles, decidió abordar un taxi hasta otro lugar.

-pero, el centro esta bonito ¿Por qué nos vamos?

-lo que pasa es que, me aturde tanta gente

-pero siempre es así ¿no?, además, es de noche, no hay mucha gente

-pues, si pero ya te dije que me aturde, iremos a una colonia mas tranquila

Entraron a un bar, bebieron cerveza y cuando no había mas que platicar se besaron, por varias ocaciones, ella estaba muy contenta por que estaba en un lugar que le agradaba con gente agradable, toda la gente le resultaba agradable menos su acompañante de noche, opto por platicar con uno y con otro, mientras su acompañante le esperaba, ahí en ese rincón de luz naranja

-No te molesta ¿verdad?

-no, como crees, además tu vienes conmigo, no tiene por que salir eso, que le llaman celos

-ok, voy por un trago y voy a pedir unas canciones de depeche mode

Para ella escuchar a Depeche Mode, era como escuchar a José José o alguno de esos que cantan cosas para el desamor. Con varias canciones cantadas, varios tragos , y muchas palabras dichas decidió que era demasiado, tomo su bolso y le dijo a su acompañante de noche, que iría a un bar mas tranquilo, cerca, el acompañante por supuesto que accedió a cumplir todos y cada uno de los caprichos de ella. Ella tuvo una platica poco fluida con su acompañante, prefería besarlo, a seguir hablando con un ser tan normal, tan perfumado, tan lustroso, era la primera vez que un beso no significaba nada, que no le removía nada, nisiquiera el estomago, para correr y vomitar, esos besos eran como comer la botana que como siempre el bar ofrecía, no significaba nada.

El reloj seguía dando vueltas, hasta que su acompañante le hizo una propuesta, ella soltó a reír

-oye, ¿quieres ser mi novia?

-jajaja, ¿y eso qué es?

-es enserio, me gustas, me gusta como piensas, eres unica, eres maravillosa, por eso quiero que seas mi novia

-jajaja, hace tanto tiempo que no se de eso ¿en dónde se firma? Jajaja

Ella no podía contener la risa, no podía creer que hubiera un ser humano que pudiera ver algún tipo de belleza en ella, ella, que había muerto hace unos días, que su cuerpo estaba en descomposición, seguramente su sabor era amargo y tal vez olería mal en unos días mas.

-No estoy bromeando

-lalalalalalalalalaraaa, ¿has leído el libro prohibido? (jamás pensó en decirle cual era su libro prohibido)

-¿qué es el libro prohibido?

-¿vez? No me conoces, no sabes, que persona puedo ser, ahora estoy en un momento en el que quiero jugar, jugar con todo, jugar con todos. ¿entiendes?

-pero es que no creo que seas así, ahora estas muy mal, pero estoy seguro que después cambiaras de opinión ¿quieres ser mi novia?

-¿sabes? No tienes idea de cual es mi estado de ánimo, ni siquiera se si existe, ni siquiera se qué es lo voy a querer en dos minutos

-no me importa, sé mi novia

-yo te estoy diciendo lo que soy

-no le des mas vueltas, por favor, ¿quieres andar conmigo?

-zaz!

Ella estaba segura de su respuesta, “zaz” pues, ¿que tan serio puede ser algo si se obtiene un “zaz” como respuesta?. La noche siguió, su acompañante de noche ahora su "novio", orgulloso y con aires de ser su dueño propuso pasar la noche en un departamento, para suerte, de ella, un par de amigos habían estado con ellos en ese último bar. Ella salió presurosa, con prisa de irse , tal vez si nadie se daba cuenta se escapaba de esa realidad y llegaba a su casa a resguardarse de ese momento, de esos recuerdos del centro y de ese zaz que ya la tenian bastante agobiada, su “novio” salió tras ella, y detrás los otros amigos. Tomaron un taxi y llegaron a ese departamento, sin luz, con un poco de vino tinto y unas cervezas mas pasaron unos minutos, la pareja de amigos que los acompañaban se fueron a dormir. Quedaban ellos, y tras ellos unos minutos amargos, los mas amargos y desagradables de la noche. A ella no le apetecían los hombres, ella no quería probar un hombre si no lo acompañaba el amor. El amor que con flashasos toda la noche, estuvo ahí , sin estar con ella.